miércoles, 19 de agosto de 2015

El Estadio del Espejo en La piel que habito.


 Costumbre, vivir y vestido como significados
a partir de habito como significante.


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En el acápite “Una reformulación del inconsciente” de Mónica Torres (2008)  se hace referencia a la tendencia casi que lúdica de un Lacan por interactuar con las palabras donde más allá de representar un " problema " para la comprensión literal, abre la posibilidad de una o varias interpretaciones bajo las vía del sonido, de la pronunciación propiamente, donde  "ese sonido va tener efectos de sentido (...). (p.35) " El título de la película, La Piel que habito, ofrece la oportunidad de  ser examinado bajo ese factor de elasticidad sonora en la que  Lacan se mueve.
La palabra habito como significante dentro la frase se puede examinar bajo su función como verbo habitar o bien si se juega con una variante del acento convirtiendo la palabra en esdrújula, hábito, se puede trabajar bajo su función sustantiva tanto como costumbre o como vestimenta. Es decir depende del significado se posibilita redimensionar la significación para el análisis. Estas posibilidades que ofrece el título se pueden igualmente abordar desde los factores estructurales de conjunto y covariante. Como conjunto desde su articulación como un todo a este título no " le falta nada y es definido" (p.50) si la batería del significante del sujeto que lo asimila es constituida por el idioma español por ejemplo. Ahora bien como conjunto en su versión del no todo, no podría abarcar todas las variaciones que esta palabra podría generar en otros contextos, culturas  y sujetos. Qué tal si la palabra la escucha un anglo parlante, le podría sonar como “a bit o”, o si la escucha un estudiante de Latín abītō y así a lo largo de posibilidades que no que conforman el paradójico no todo.  Con referencia al covariante, el título cambiaría su significación cada vez que se le agregue o cambie un posible fonema de habito que para efecto de este análisis se concentra en costumbre, vivir, vestido.
Estos tres significados se convertirán en la guía de análisis de varias escenas de la película a la luz de la teoría del espejo de Lacan tomando como referencia el personaje Vicente-Vera. Para costumbre se tomaran como base las escenas cuando Vicente, se ve a un espejo después de la vaginoplastia y también la escena donde después de las intervenciones, Vera ve en la televisión a una mujer haciendo yoga. Para hábito como vivir, el enfoque será en la escena cuando Vera, después de ser violada por el tigre, habla en el jardín con Marilia al frente de la fogata. Para vestido, se hará referencia a las escenas previas antes de que  Vera se encuentre con  su imagen como Vicente en el periódico.
 El raptado de Vicente representó, para parafrasear a Carvajal, la encrucijada que  medió para obligar al sujeto a modificar su imagen. Es como si a Vicente lo obligaran a pasar por otra pubertad, donde le crecen pechos, le cambia la y donde opta por  usar un largo de cabello diferente.  El primer cambio radical que sufre el personaje es la la vaginoplastia  que se convierte en la encrucijada quirúrgica a manera de inicio de esta segunda pubertad. Después de la operación,  Vicente utiliza  una silla para poder alcanzar un espejo y enfrentarse a su  cuerpo en falta. La fascinación ante la imagen está guiada por una  curiosidad sostenida en la mirada brevemente fija pero cautivante que es interrumpida por la entrada repentina de Robert a la estancia. A partir de esta escena,   la piel que habita Vicente en su transición hacia Vera bajo el significado “costumbre”,  implicará precisamente el acostumbrarse, el adquirir por obligación, en este caso, rutinas necesarias para su nuevo cuerpo. Un ejemplo de estas rutinas es el  uso progresivo de dilatadores en aumento de tamaño  para terminar de moldear y asegurar la abertura de la vagina.   Moldear, el dar forma a la materia, es un leitmotiv en la película. Se observa a lo largo de la trama en secuencias evidentes como cuando Robert ajusta la piel artificial, la confección de la tela en vestidos, o sutiles donde Robert aparece moldeando los bonsáis o donde  se ve a Vera dando forma a figuras al mejor estilo de Louise Bourgeois. El moldear se pude aplicar igualmente a la materia psíquica,  a la instancia del yo, de ese yo de Vicente en proceso de re-identificación con un cuerpo de mujer al que apunta su trasformación.

El primer espejo con el que nos encontramos es uno como tal, literal, pero igualmente la historia nos ofrece un objeto que podría interpretarse  como un espejo  y que contribuye con este modelaje, este acostumbrarse. El televisor que se encuentra en la habitación de Vera es un espejo metafórico el cual proyecta una imagen invertida que provee a Vera, con el primer encuentro visual de una mujer después de su trasformación,  una imagen que a pesar de su falta se podría interpretar como que la hace sentir completa. Me refiero al canal donde una mujer, que enseña yoga,  es elegida simbólicamente como identificación narcisista, como fuente para aprender a darle motilidad, a animar al nuevo cuerpo.  Además de proveer movimiento, es por medio de esta elección que Vera inicia a integrar, a crear su mundo de  objetos que se encuentran alrededor suyo o que solicita: un sillón, una silla, un cubo de madera donde se apoya, un libro y un manta para practicar.     Se podría agregar que Vera asume como suya a esa mujer en la pantalla que practica una disciplina que curiosamente conjuga o se vale del  cuerpo como vehículo para hacer crecer, para cultivar ese algo intangible el espíritu, o en nuestro caso el yo.
Del significado  “costumbre” continúo examinando el significado “vivir”.  La teoría dice que el proceso de construcción del yo no se encierra en el acto de ver la imagen en el espejo sino que depende de que exista Otro que sostenga esa imagen. La pregunta sería ¿Ante quién vive Vera? ¿Quién es el Otro para Vera? En la  trama podríamos delimitar  al Otro en dos personajes, Robert que encierra en sí mismo la paradoja de amor y esclavo o  por Marilia. A Robert se le tendría  dedicar una análisis completo como Otro debido a la compleja construcción del personaje,  en especial por que en cierto punto considero que Robert no ve Vicente como sujeto sino como objeto  a intervenir debido esa paradoja  que encarna y que más adelante intentaré detallar.   Marilia para este análisis nos ofrece un  Otro que sostiene más claramente su   contribución con el proceso reedición del yo en  la piel que vive Vera. Una muestra de este actuar de Marilia como Otro se da cuando ella ante la demanda de Vera, le hace saber qué fecha es, le marca con el conocimiento del trascurrir del tiempo. Es inmediatamente después de que Marilia ofrece  esta información que  Vera inicia simbólicamente a vivir su piel plasmando su cronología en la pared, afirmando para sí misma que respira,  dibujando contornos femeninos que llevan por cabeza una casa donde se abren las preguntas ¿Vive en su cabeza? ¿Su cabeza es lo único que vive? ¿Adentro está la cabeza o el vacío? (Preguntas que quedan abiertas y que continúan abriendo más preguntas.) 


Por otro lado Marilia actúa como Otro en la secuencia que sigue después de que Vera fuera  atacada por el tigre. Después de que Robert matara a Seca,  Marilia se encarga de quemar las sábanas llenas de sangre en una fogata y es en esas escenas es que  ella continua en su rol de Otro. Marilia trasmite a  Vera a través del relato, una serie de imágenes acústicas que encierran la pre-historia de ese rostro que ahora lleva. Vera escucha con el silencio del que es cautivado al descubrirse nuevamente.  Estas imágenes, este espejo auditivo,   hace que Vera salga de su confusión con la que el tigre – “Seca me hablaba como si me conociera”-   la ha  dejado.   Marilia es el adulto que toma de la mano a la niña y le dice ¡sí! esa es usted, esta es parte la historia que le antecede.
Finalmente “vestido” es el último significado a examinar en el personaje de Vera. Antes la trama nos provee con otros acercamientos de lo que representa la ropa para dos de sus personajes. Por ejemplo,  Norma dice mientras camina con Vicente que le “da claustrofobia tanto vestido;”  ella se arranca la ropa en el hospital done está internada, no la soporta.  Por otro lado para Marilia, ponerse una ropa en específico, un uniforme de servicio significa volver a estar junto a Robert. Por un lado tenemos que el vestir constituye algo que ata, que oprime y por otro, algo que une, que enlaza en complicidad. ¿Y para Vera?  Una posible interpretación sería que Vera viste esa piel como el acto de asumirse como tal, de asumirse en su rol de mujer y compañera.  Ella ya acostumbro, ya sabe quién vivió y quién vive en esa piel apoderándose de ella y  por una voluntad aparente empieza a vestirla  con maquillaje, con vestidos, con tacones. Este asumir su imagen produce como consecuencia una nueva versión de amo y esclavo que transita por el  vestir. En un inicio se afirmó que Robert encierra en sí  la paradoja del amo y esclavo. Esto se puede justificar al situar a Robert como amo, como aquel en busca de reconocimiento (científico), el cual  tiene a su carago subalternos, ordena, no acepta cuestionamientos y que  actúa “sobre la naturaleza al transformarla en algo distinto a lo que era.”(Evans D. p.36 ).  Al mismo es esclavo de ese deseo obsesivo en busca de un partenaire perdido.  Sin embargo, también existe esta relación dialéctica e intercambiable de amo y esclavo entre Robert y Vera. En un principio Robert es el amo. Impone el espacio en el que vive Vera, le dice que usar y rige sus interacciones con el exterior. En las escenas finales es Vera la que asume ese rol de amo. Cuando Vera, después de haber pasado la noche con Robert, baja a traer el desayuno, lo hace vistiendo una camisa de Robert, un atuendo de amo. Se impone ante Marilia, le dice “no voy a subirla yo (la bandeja).” Es ahora ella quien provee de comida a Robert dejando leer entre líneas una orden ¡levántate y come!
Pero como dice el dicho popular, “el hábito no hace al monje” o bien como aseguro la mujer haciendo yoga, “no hay que confundir la forma con el fondo.” Después de haber hecho el pacto de amor, de poder ir al exterior a comprar, Vera mata a Robert. Ella lo mata justamente antes de tener sexo con él, de consumarse como pareja. Ella ya había aparentemente, según las evidencias que la trame ofrece, reconstruido y asumido  su yo. Vera ya  estaba vestida y desvestida como mujer,  acostumbrada y viviendo esa piel a tal punto que anticipa las necesidades que le exige, compra un lubricante. Es en busca de este que ella baja y se encuentra con el último espejo que la trama le ofrece. 

 La imagen en el periódico de un Vicente desaparecido la enfrenta con el Vicente que fue obligado a desaparecer. Son estos instantes de contemplación los que se pueden interpretar como causa de un quiebre psíquico donde el personaje  se vuelve a replantear su identidad. Según Carvajal (1996)   " (...) el sujeto verdadero es la determinación de las cadenas inconscientes que lo sujetan." (p.93).  Se podrían decir que en estas escenas finales las cadenas inconscientes sujetan y nunca dejaron de sujetar Vicente ya que deja caer muy fácilmente y sin titubeos a Vera quién logro obtener la forma pero que no llegó a apoderarse del fondo. Y es así como en el cuerpo de una  mujer, él entra a la tienda donde está su madre y su amiga identificándose ante ellas  diciendo "Soy Vicente".  
Para concluir, resaltó que La piel que habito es una película que como texto  ofrece mucho material para ser analizado bajo las propuestas de Lacan.  Hay temas que surgieron paralelos al desarrollo en este escrito como arte e identidad, muerte, ley y castración, sujeto – objeto, la metáfora del tigre, entre otros que abren la puerta para la discusión sobre diversos planteamientos lacanianos.   En el caso particular del desarrollo de este análisis,  los tres significados tomando como base el significante habito  permitieron hacer un recorrido por escena que permiten ser examinadas bajo la teoría del estadio del espejo.  Las tres palabras reflejaron, entre otras características, la particularidad que encierra este estadio, el cual plantea  que el   yo es una entidad psíquica que está expuesta a varias reediciones a lo largo de la existencia del individuo.



Bibliografía
Almodóvar Pedro. La piel que habito. Setiembre 2011.
Carvajal y otros. Una introducción a Lacan. Apartado XIV. Buenos Aires, 1996.
Evan D. Diccionario introductorio de psicoanálisis lacaniano. Paidós, Buenos Aires.       2008.  
Lacan. J. “ El estadio del espejo…”, en Lectura estructuralista de Freud (Escritos 1),       Siglo XXI, México, 1971
Torres Mónica. Fracaso del inconsciente amor al síntoma. Grama Editorial. 2008

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