lunes, 8 de mayo de 2017

Canelo vr Chaves Jr.




En realidad de lo que me gustaría hablar es del próximo combate GGG vs.

Canelo. Esa noticia volvió a encender la esperanza de ver una pelea de verdad. El sábado pasado lo que todos llegamos a ver fue una escena de “por la boca muere el pez”. Junior no supo sostener con su desempeño la soltada de lengua que se dio en los previos.

Lo que hizo Canelo fue ganarse a los indecisos.

De Chaves Junior se puede decir que fue muy triste el espectáculo. Yo compartía la congoja que Juan Abraham Larena sentía cuando Senior le gritaba a Junior ¡Hacé algo! El abuelo argentino de todos seguro trataba de no poner cara de vergüenza ajena al ver a un Chaves Senior desesperado.

Canelo debió de haber terminado con ese fiasco de oponente en el quinto o sexto asalto cuando ya se empezaba a confirmar que lo que tenía el pelirrojo en frente era un saco de arena humana y no a un boxeador. A pesar de la ventaja Canelo no lo noqueó.

Canelo se exhibió a sus anchas. Al final de la pelea dijo “Es para demostrarle a la gente que no solo sé noquear. Sé boxear, sé moverme, sé pegar. ” Eso fue lo que vimos ayer, una demostración de las capacidades de Canelo. El otro, que lamentablemente no se le puede llamar rival, simplemente estaba puesto. Pero faltó el knockout.

A mí me hubiera encantado que nos demostrara que también sabe noquear. Canelo es mi consentido. Muchacho de 26 años bien concentrado que dejó al público gritando su nombre. Detrás de él está De la Hoya. Y se nota. Canelo hace el mismo movimiento mandibular que Oscar hacía mientras caminaba buscando el cuadrilátero. Lo de De la Hoya ahora es el business. Canelo es su gallina de los huevos de oro y hay que cuidarla.

No sé qué tan bien le hará a la imagen de Canelo no haber mandado al Junior al suelo, por lo menos una vez. O al menos intentarlo más. Mandar al suelo a alguien no es cosa fácil. No hay que quitarle el mérito de la resistencia al Julito.

Así fue cómo los locutores de Space terminaron diciéndole al Junior, Julito. En un momento la cámara enfocó la mesa de trasmisión, atrás se veía a Senior moviéndose, gritándole sus nervios a un hijo que lo que único que pudo hacer fue aguantar. Algunos hijos les toca aguantar un apellido, a este le toco aguantar un nombre completo.

Julio César Chaves Jr. intentó hacer algo en los primeros tres asaltos. Después se convirtió en un roble móvil. A Canelo le dio el aburrimiento. Empezó a hacer que se hacía contras las cuerdas para dejarse recibir. Pero Julio ni así se animó a soltar algo, temía a lo que le esperaba a la vuelta. Por eso permaneció como un roble móvil al que no se le tumbó pero sí al que se le sacó la sangre, al que se le hinchó un ojo, al que se le lo dejó en ridículo.

Canelo ya no se podrá dar más el lujo de aburrirse. Ahora viene Golovkin que sí es de verdad. A Golovkin no solo hay que ir minándolo golpe a golpe sino que también hay que saber hacer de su ritmo algo contraproducente para él. Ni idea cómo llegar a hacer eso, pero presiento que va a ser Golovkin el que va a marcar el paso el próximo dieciséis de septiembre.

Del Kazakhstani puedo decir que es imposible que caiga mal. Es genuino en todo lo que públicamente se deja ver hacer. Su rostro me recuerda a un joven Vladimir Putin pero noble, humilde, al que por confianza y no por miedo le crees todo. Como boxeador es contenido, táctico, cada estrategia termina con la búsqueda de un golpe fulminante.

GGG no es un bocazas como Chaves Jr. Golovin no habla. Gennady
Gennadyevich Golovkin boxea.


A Canelo le sirve portarse a la altura. Espero que en las entrevistas, que en el pesaje, no se ponga a andar diciendo sandeces. Porque si algo dejó muy claro la pobre actuación de Chaves Junior es que, no es en el show, sino en el ring, dónde se saca la osadía.